Plazas con bicho (o bicha). Decálogo para identificarlas.

fullsizeoutput_1f70Una de las malas praxis más extendidas en favor de la endogamia y el nepotismo que caracteriza las universidades públicas reside en el “amaño” (casi prestidigitación) de convocatorias de plazas, en el sector de la Universidad, la Ciencia y la Investigación (UCI). Nos referimos a las denominadas Plazas con Bicho. Se trata de una plaza que se convoca públicamente, (presuntamente) acorde a los principios de igualdad mérito y capacidad, publicidad, competencia y transparencia, bien sea para el acceso al cuerpo de PDI (personal docente e investigador de las universidades), o bien para el acceso a plazas de investigador (PI) a un centro de investigación.

El problema reside cuando esa convocatoria se diseña ad hoc para una persona en concreto, o, simplemente, cuando de las candidaturas postuladas no sale el mejor CV (por intereses que nada tienen que ver con lo público), a la luz de los principios y criterios que marcan la Constitución (Arts. 23.2 –igualdad en el acceso a la función pública– y 103.3 –principios que deben regir la función pública-), el Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP) (arts. 55 -principios rectores- y 56 -requisitos generales-) y el Estatuto de los Trabajadores (al que las universidades y centros de investigación no pueden ser ajenos, por más que se empeñen en defender lo contrario, en aras de su Autonomía). En consecuencia, las convocatorias que vulneren estos marcos normativos, principios y derechos fundamentales (y del trabajador), pueden tener importantes consecuencias para los responsables, generalmente funcionarios (o empleados) públicos, en particular, riesgo de cometer prevaricación, abuso de poder -o de un cargo público-, etc. Lo que empieza siendo una mala praxis, acaba convirtiéndose en una corruptela institucional asentada y perfeccionada a lo largo de los años.

Las plazas con bicho se caracterizan por una absoluta falta de transparencia en casi todos sus procesos, a saber: creación de la plaza; nombramiento de la comisión de valoración; publicación de la convocatoria; difusión; recepción de CVs; publicación de los resultados; nombramiento). MABLANESCLIMENT en su Blog de Transparencia y Gobierno Abierto, lleva años destacando la importancia de la transparencia del proceso selectivo en los concursos públicos (13/10/15). Por desgracia, no se trata de un hecho aislado que se produce únicamente en una determinada Universidad pública, sino de una práctica a la que, lamentablemente, nos hemos acostumbrado. La transparencia no garantiza la inexistencia de corrupción en la contratación o selección de empleados públicos, pero la dificulta bastante.

@mablanes se refería en su post a la noticia publicada en @el_pais“La plaza la hemos sacado para él… No te presentes” (13/10/15), en la que la oferta pública de una plaza de Ayudante Doctor en la Universidad de Cantabria (UCAN) la ganó el bicho. Algo parecido sucedió en la Universidad de Valencia, La UV despide a una investigadora para contratar a un aspirante con horas irregulares (11/4/17), por Almudena Ortuño, en @valenciaplaza, aunque hubo que despedir a una investigadora para contratar al bichoEn otros casos suelen ser mucho más más torpes, incluso se comportan como si fueran los reyes del chiringuito público, impunes ante la (presunta) vulneración de derechos e irregularidades cometidas. Un ejemplo paradigmático lo encontramos en la universidad de Oviedo (UniOvi): La insólita guerra de los Flor: el nepotismo universitario, resumido en un caso (15/4/18), publicado por @anvillarino en @elconfidencial. Acto seguido, un juez condenaba a la Complutense porque amañó la plaza de una profesora de… ética (8/10/18) por @dfernandez1975 en @elconfidencial.  

Hemos podido constatar recientemente (mediante consulta al respectivo negociado) que no es posible saber quién había ocupado una plaza concreta, a la cual la candidata predilecta de la casa -a la que le habían cosido a medida un perfil imposible- había renunciado tras quedar en primer lugar; también lo hizo la segunda. Para nuestra sorpresa, nos indicaron que los nombramientos del personal laboral de las universidades no tienen carácter público. La contratación de profesores tras la propuesta de las comisiones de valoración de los concursos de plazas no tienen carácter público, a diferencia de los nombramientos de los funcionarios de cuerpos docentes universitarios que, por ley, se publican en el BOE. ¿Acaso estás plazas no están dotadas de fondos públicos? ¿Por qué se impide conocer públicamente el nombramiento definitivo (potestad exclusiva del Rectorado) de la persona que ocupa una plaza laboral en estas Administraciones Públicas? 

No está demás recordar la reciente noticia aparecida en , por , en la que colaboramos “Hay corrupción, endogamia y nepotismo”: hablan los marginados de la ciencia española (4/11/18). En ella se aludía expresamente a las “plazas con bicho”. En la práctica, la endogamia impide que la movilidad y la captación de talento de fuera de los centros que convocan las plazas. No hay distinción entre promoción interna y puestos de nueva creación, así que estos últimos se diseñan a medida de los que ya están dentro. Es lo que llaman “plazas con bicho“.

Que la endogamia está extendida y resulta característica de la universidad española, no lo decimos nosotros -que también-, sino numerosos artículos y post publicados en diferentes medios de comunicación dirigidos al gran público, por ejemplo: 

En consecuencia, las plazas con bicho también se caracterizan por estar al servicio de la endogamia y el clientelismo, como una suerte de malas praxis propias del Establishment, lobbies y grupos de poder establecidos en las universidades, centros de investigación e institutos adscritos. Hace unos días, nuestros colegas de @ATUspain (Asociación Transparencia Universitaria), lanzaban varias recomendaciones a las personas que participen y detecten irregularidades en las plazas de convocatoria pública. 

Es tradicional que las plazas con bicho estén pensadas para favorecer y promocionar a la cantera interna (los cachorros del Establishment), que solía nutrirse de las escuelas y programas de doctorado de las facultades y centros de investigación (predoc, postdoc, doctorandos, becarios FPI, etc.). Cuando no los había dentro, abrían las puertas a alguien de fuera. Pero la dinámica ha cambiado sensiblemente. Como bien es sabido, en las escalas más bajas del escalafón universitario (PDI laborales) y de la Ciencia (PI) no se contempla la promoción interna, salvo por concurso público (ayudantes, ayudantes doctores, lectores, interinos, postdoc, FPI, etc.). Con este panorama sucede que no es fácil distinguir las plazas PDI de nueva creación (no ocupada por nadie), de aquéllas que están amortizadas por alguien de dentro, es decir, de ascenso a una figura superior de una plaza ocupada, que se genera porque la persona que ocupó la plaza obtuvo las acreditaciones necesarias para hacerlo (generalmente de ANECA), en tiempo y forma.

Estas plazas solían diferenciarse fácilmente por la ausencia o presencia de nombres y apellidos del perfilEs evidente que, en el caso de las segundas -las amortizadas-, existe una persona de dentro que cumple con el específico del perfil, por el hecho lógico de haberla amortizado -aspecto que la mayoría de las personas que presentan su candidatura a la plaza desconocen y participan creyendo que lo hacen en condiciones de igualdad-. En cambio, las plazas de nueva creación no solían llevar nombres y apellidos, dando la oportunidad a que el concurso se desarrolle, al menos inicialmente, en condiciones de igualdad.

Bien es verdad que las comisiones gozan de un criterio discrecional bastante acusado en determinadas ocasiones, pero no pueden fundar sus decisiones y valoraciones en arbitrariedades. El Supremo pone a dieta la discrecionalidad técnica de las oposiciones (24/11/14), @LegalToday. Pero, como ya anunciábamos en un Post anterior, la bajada de la tasa de reposición (2012) a niveles ínfimos -o nulos- impedía prácticamente la creación de nuevas plazas de PDI, cuya consecuencias directas fueron la anulación de las promociones según ANECA, por la promoción en función de la antigüedad (fecha de finalización de contrato, prórrogas incluidas). Surgieron entonces las listas de espera de acreditados a figuras superiores, quienes veían como los convenios se convertían en papel mojado, negándoles la posibilidad de promocionar, a la vez que les obligaba a mantener una situación de inestabilidad y precariedad, firmando prórrogas o interinidades innecesarias a la luz de los convenios.

Aparecieron entonces plagas de bichos de proporciones bíblicas en espera de su momento, mientras el descontento iba in crescendo entre unos y otros, pues éstos veían como compañeros que se acreditaban en el último momento, accedían antes a la convocatoria de las plazas con sus perfiles (dobles y triples). Personalmente, tengo constancia documental de dos listados de esperas, ambos publicados en la intranet del Vicerrectorado de Profesorado de la UNED (uno de laborales y otro de permanentes, ambos listados de PDIs acreditados a figuras superiores). De hecho, yo aparecía en uno de ellos y puedo constatar que ambas listas (que no incluían a todos los PDIs, sino a los que dimos permiso para ello-), contenían más de 100 nombres cada una, con sus respectivas fechas de acreditación ANECA de PAD, PCD, PTU y CU). Este efecto colapso se produjo también en otras universidades, también debido a la tasa de reposición, proliferando las plazas en interinidad para muchos de estos acreditados. 

En consecuencia, decidimos sintetizas 10 ideas que pueden ayudar a identificar las plazas con bicho.

Decálogo para saber si la plaza pública tiene bicho. 

1. Composición de las comisiones de valoración de la plaza. Cada plaza está adscrita a un departamento, facultad o centro de investigación, en el cual se desarrollará la carrera académica e investigadora. Por tanto, las comisiones suelen estar formadas íntegramente por miembros del departamento en cuestión, expertos, competentes y objetivos. En algunas universidades suele sortearse la composición de las comisiones, pero en otras, no sucede así; incluso se ofrecen voluntarias. En las plazas de nueva creación no suele haber problema con la composición (aunque hay casos), pero en las amortizadas la comisión suele estar adaptada a los intereses de una persona de dentro –salvo en excepcionales casos de vendetta interna, que suele acabar en los tribunales-. Es habitual encontrar en las Comisiones de valoración a directores, codirectores, miembros del tribunal de tesis de alguna persona candidata, propios compañeros de equipo docente o de grupo de investigación, familiares, parejas o colaboradores académicos. Aquí volvemos apelar a la desidia e inacción de los Comités de Empresa PDI, pues en casi todas las plazas hay un miembro del citado comité. Pero como suelen ser del departamento en cuestión, nunca ven nada raro. En estos casos, merece la pena usar Teseo, Google Scholar, o cualquier otra de las redes de investigadores habituales, para chequear a los miembros de la Comisión Evaluadora, sus redes de colaboración y a los contrincantes de la plaza.

2. Amistad o enemistad manifiesta con uno (o varios) miembros de la Comisión. La imparcialidad objetiva de la comisión puede verse afectada por cuestiones como la amistad o enemistad manifiesta y por la colaboración académico-científica continuada. Somos conscientes de que el concepto de enemistad o amistad manifiesta es muy difícil de demostrar en el ámbito académico-universitario, pues ha de revelarse una amistad-enemistad por vínculo directo (y a la hora de la verdad nadie se conoce). Empero, en la Sentencia nº 289/2001, Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ de Aragón, de 9 de marzo de 2001, se aporta algo de luz al respecto, pues se hace alusión al concepto de colaboración académica continuada y persistente¿Cómo van a valorar los miembros del tribunal sus propios méritos compartidos con una o varias de las personas candidatas? Si es casualidad coincidir con uno, imaginadlo con dos -o tres- de los cinco miembros (y sin sorteo).

3. Perfil docente e investigador de la plaza ¿Sencillo, doble o triple? Ésta es una de las claves esenciales en el chequeo de la plaza en cuestión. Al igual que las plazas se adscriben a un departamento o línea de investigación, los perfiles se adecúan a áreas de conocimiento específicas, que pueden coincidir (o no) con el área de conocimiento y de investigación del departamento en el que se convoca. Si sólo se apela al área de conocimiento y de investigación, sin nombres y apellidos, es probable que se trate de una plaza sin bicho. En cambio, si presenta un perfil con docencia en materia de grado, docencia en materia de máster y línea de investigación preferente, similar al siguiente (convocatoria 6/2018 de 23 de abril de la UNED, 44 plazas de ayudante doctor) ¡Desconfíe, hay bicho!

Convocatoria 6:2018.png

4. Perfiles de Máster. ¿Conocen a muchos ayudantes impartiendo clases en masters oficiales y/o habilitantes, en asignaturas que suelen ser de carácter estructural y permanente? ¿Sería éste un motivo de fraude de ley al convocar una plaza con contrato laboral, que deberá ocuparse de labores y funciones de carácter permanente? Según la jurisprudencia nacional, las directivas europeas y una resolución reciente del Parlamento Europeo, se advierte, El TS afirma que las modalidades específicas del ámbito universitario y los contratos temporales comunes, cuando resulten de aplicación, únicamente podrán ser utilizados en ciertos casos, durante los períodos y para las necesidades previstas legalmente. Además aclara que “el ámbito universitario no es inmune al cumplimiento de la normativa comunitaria y española sobre contratación temporal

Resolución del Parlamento Europeo, de 31 de mayo de 2018, sobre la respuesta a las peticiones sobre la lucha contra la precariedad y el uso abusivo de los contratos de trabajo de duración determinada.

5. Perfiles de investigación específicos. La inclusión en las plazas PDI de una línea de investigación preferente, como se puede observar en casi todos los casos de la convocatoria de arriba, suele ser cada vez más habitual en este tipo de plazas ¿Por qué se aplica el criterio línea de investigación preferente para acceder a la figura de ayudante doctor? Se ha de tener en cuenta que, la mayor parte de las personas que pueden optar  a este tipo de plazas (ayudantes, ayudantes doctores, FPI, FPU, predocs, postdocs, lectores, asociados, etc.) se encuentren ya, probablemente, en fase de formación investigadora. Además, puede que ya pertenezcan a grupos de investigación externos y que no coincidan exactamente con lo solicitado por la Comisión, lo cual les haría perder puntos en la valoración de los méritos. Esto nos lleva a la siguiente cuestión ¿Cómo puede saber la comisión si el mérito investigador presentado se integra en la línea de investigación preferente? ¿Por el título? Y, en tal caso, ¿Se leerán los trabajos (artículos, libros, papers, comunicaciones, etc.) –quizás los resúmenes- de todas las candidaturas, o se valorarán por la relación de la línea preferente con el título del trabajo presentado? ¿No es esto más excluyente aún?

6. Valoración de la investigación personal por el Factor de Impacto (IF). Es bastante habitual que en todas las universidades española, muy proclives al infame factor de Impacto, se aluda a la valoración de los méritos de investigación mediante esta medida, o bien a indicadores de calidad relativos al continente (no al contenido) del trabajo investigador del propio autor. Esto les permite no leer los trabajos y acudir a indicadores indirectos. Por ello, resulta importantísimo destacar la reciente sentencia del Tribunal Supremo Sentencia nº 986/2018 de TS, Sala 3ª, de lo Contencioso-Administrativo, 12 de Junio de 2018. El Supremo carga contra el sistema español de evaluación científica por ignorar el contenido de los artículos (18/9/19), en @_infoLibre, El Supremo obliga a la ANECA a leerse las investigaciones académicas que evalúa (20/9/18), en @confijudicial. Además, nos gustaría hacernos eco de la Declaración (DORA) de San Francisco (2013), que recomienda eliminar el uso (y abuso) del FI en la evaluación de la investigación y de los investigadores. Una Declaración que ninguna universidad española ha firmado aún. @DORAssessment

7. Aplicación de criterios específicos de investigación diferentes y sin transparencia pública. Los criterios de valoración de las plazas PDI (o similares) han de ser publicados en la convocatoria en cuestión, pero, en ocasiones, las Comisiones utilizan subcriterios que matizan la valoración de las plazas, y que también deben ser publicados anteriormente a la recepción por parte de la Comisión, de los CV de los admitidos a la plaza. El hecho de no publicarlos podría derivar en la nulidad del proceso. Los criterios específicos, que pacta y utiliza la comisión de valoración, son los que suelen desequilibrar la balanza y los más difíciles de encontrar publicados (en ocasiones sólo disponibles en tablones de anuncios de pasillos recónditos de las facultades). Es habitual que cada comisión adapte los criterios específicos a sus intereses (o a los del bicho), pudiendo producirse que, en una misma convocatoria -por ejemplo la citada arriba-, dos comisiones de la misma facultad pacten, apliquen y valoren los subcriterios de manera totalmente distinta -como ha sucedido, por ejemplo, en las plazas 225.10 (Teoría de la Educación) y 225.11 (Métodos de Investigación y Diagnóstico de la Educación).

Si una comisión valora los artículos en JCR, SJR y sello de calidad FECYT con 0,3 pts si están adecuados al perfil y los demás con 0,1 pts (hasta un máximo de 2 pts en esa categoría). La otra comisión valora con 1 pt a los artículos que están en los primeros puestos del CIRC, si son del perfil y 0,5 pts si no lo son y están en los primeros puestos (hasta un máximo de 2 pts en esa categoría). Obsérvese que la dificultad para llegar a la máxima puntuación es completamente diferente, en función de una y otra comisión. Para una comisión, con 2 artículos A del perfil obtienes la máxima puntuación (1 pt + 1 pt) en esa categoría. En cambio, para la otra comisión se necesitan casi 7 artículos en el perfil (0,3 pts), en cualquiera de los rankings exclusivos (JCR, SJR y FECYT). Todo ello se produce dentro de la misma facultad (la de Educación)*.

8. Aplicación de criterios diferenciados para valorar la docencia (incluso) dentro de la misma universidad. Se produce una situación similar a la del punto 7, pero en el epígrafe relativo a la experiencia docente. En estos casos podemos encontrar una diversidad de ejemplos, en los cuales, se valora la experiencia docente al gusto de la Comisión (por cursos completos de docencia, generalmente hasta un número máximo de horas; si es a tiempo completo o tiempo parcial; por horas asignadas e impartidas en cada materia; por horas impartidas y grupos asignados en cada materia; por estimación de horas por curso según categoría (ayudantes 60h). Todo ello, como si parecieran desconocer que en todos los certificados de docencia oficiales expedidos por las Universidades para ANECA, vienen descritas las horas de docencia exactas en cada materia impartida. Pero la hora de docencia, como unidad de medida internacional, luego no les vale. Y, por supuesto, siempre contabilizando las horas de docencia en el perfil específico designado con valor doble; si el perfil docente es doble, pues doble ventaja. En el caso de las universidades a distancia, como la UNED, la docencia con metodología a distancia también se cuenta como mérito prioritario, dándose un bonus extra por ello.

9. Aplicación de criterios de valoración ad hoc para favorecer determinados perfiles imposibles. Las comisiones de valoración tienen la potestad de valorar más unos méritos que otros en función del perfil (sencillo, doble o triple), tanto en investigación como en docencia. También está de moda aplicar a la formación y relacionarla con un perfil específico de doctorado (por adecuación de estudios a la formación de postgrado). Esto les permite dar valor a áreas de conocimiento que no están hermanadas de manera natural por su área de conocimiento e investigación; por ejemplo, en una plaza de ayudante doctor de Teoría e Historia de la Educación (área educación), se valore tres veces más la Biología y las Ciencias Ambientales, que la Psicología, la Sociología y el Trabajo Social, en las categorías de docencia, investigación y formación.

Nada les impediría valorar en esta plaza de Educación la formación universitaria en Física, con un perfil cuántico en chino cantonés, de la misma manera que lo han hecho, incluyendo a la Biología y Ciencias ambientales como prioritarias sobre las otras. Nótese la ironía de que ninguno los miembros del equipo docente, que además pertenecen a la comisión de valoración a la que se adscribirá la plaza, son maestros, pedagogos, biólogos o ambientalistas, sino psicólogos y de ciencia política de formación universitaria. Ergo, tendrían muy difícil (sino imposible) acceder a la plaza convocada con los criterios específicos que ellos mismos han especificado. Es decir, exigen como filtro para su equipo algo que ellos mismos no tienen ¡Todo vale!

10. Otros méritos. Aquí vale todo (entrevistas, dotar de importancia a un mérito único, o que otras candidaturas no tienen, etc.). Aunque no me quiero olvidar de esos puntillos (o décimas) extra que se dan por haber titulado en la casa. Y debido a que estos ojos han visto plazas que se resuelven por foto finish, por una diferencia de 0,05 pts. entre la primera y la segunda posición, casualmente en el mismo departamento de la plaza 225.10 a la que antes se aludía (Teoría de la Educación y Pedagogía Social), cualquier detalle es decisivo en estos procesos tan selectivos, en los que sólo puede ganar una persona.

El problema es evidente y algunas universidades, como la de Granada (UGR), han aprobado un baremo único para las plazas de nueva incorporación y están trabajando en un catálogo de afinidades, que podría limitar el margen discrecional de las comisiones de valoración y eliminar las malas praxis, la endogamia y el nepotismo de estos procesos públicos, que lastran la salud y la pulcritud que merecen estos procesos. Si se ven en una de éstas, recuerden que el deadline para las posibles reclamaciones suele ser de un mes tras publicación de la resolución (en recurso potestativo interno) y de dos meses en sede judicial. 

Por LaTrinchera de #InvestigadoresEnParo

* Información obtenida de las actas de la plaza 225.10 y 225.11, convocatoria 6/2018, publicadas en el Tablón de Anuncios de la Facultad de Educación de la UNED, 2º piso, pasillo norte. No disponibles en la Web del Vicerrectorado de Profesorado, porque sólo publican el listado con los nombres de las candidaturas aprobadas, el orden de prelación y la puntuación total (no desglosada). 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s